Sueños raros, sueños frikis

Yo no suelo recordar nada de lo soñado al despertar, pero hoy he soñado algo tan raro y tan friki que hay que contarlo. Supongo que la mayoría de vosotros sabeis quien es Javi Moya. Es un maestro de la blogosfera, que surgio de la nada y tuvo cada día más seguidores llegando a tener un número de seguidres muy impresionante, con lectores en todo el mundo y casi fanáticos. Tanto es así que cuando en un momento determinado dejó de escribir en su blog se empezó a decir de todo, hasta se habló de que había muerto en un accidente, lo cual, teniendo en cuenta que hablamos de un español era poco creíble: aquí el enlace de su muerte en Argentina.

Bueno, el caso es que yo ni le conozco ni he cruzado un mail con él en mi vida, pero siempre me llamó mucho la atención su blog, desde que me enviaron un par de entradas suyas y lo he leído de manera muy seguida. Pero no lo conozco de nada y él ni sabe que existo. Ahora viene lo muy, muy raro: una de las teorías sobre su desaparición es que se había casado y estaba de luna de miel o que no tenía tiempo para dedicar a su blog después de casado y esa, no sé porqué fue la teoría con la que se quedó mi subconsciente. Esta noche soñé que iba al aeropuerto de Barajas a recibir a Javi Moya, que venía de luna de miel, y conmigo mi novia, que llevaba a su vez un ramo de flores para los recién casados. Vamos, que vivo en Argentina y ni conozco al capo éste de la blogcosa, pero yo estaba corriendo por todo el madrileño aeropuerto buscando a Javi Moya con Sofía detrás con un ramo de flores. Teniendo en cuenta que no lo conozco de nada y mi novia no sabe que cosa es un blog, me da miedo pensar en que me convierto por las noches.

O sea, que es cierto que nunca me acuerdo de los sueños pero mirando como está el panorama, casi mejor que no me acuerde. Dios, que enfermo estoy!!!

1 comentarios:

  1. Yami dijo...

    No sé qué tiene de raro. Yo persigo a Javi Moya a todas horas. Y no está recién casado; tiene 83 años y su último enlace fue con 72, hace ya 11 años. Fue una boda preciosa, llena de ramos de flores y de réplicas de tu señora novia, tú hacías el pino y yo cantaba el kumbayá.
    Me sorprende que lo hayas olvidado. Fue un gran día, ¡incluso Zoiberg andaba por ahí! y las robopinlingüis se portaron y todo... en fin, hablando de Javi Moya, voy a comerme una galleta.

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